Entradas

Historias Asombrosas / 04 / Desde mi cama

Imagen
  Obviamente lo mejor del propio dormitorio es la cama. Mi cama conoce el idioma secreto del cansancio. Cada noche me recibe sin hacer preguntas. En sus sábanas dejo el ruido que trajo el día. La almohada guarda los sueños que todavía no entiendo. El silencio   se acomoda a mi lado como un viejo amigo. La ventana apaga despacio la última luz del mundo. Entonces el corazón aprende a respirar más despacio. Cuando duermo y sueño pienso que también es una forma de volver a empezar. Y al despertar, la cama conserva un   poco de mi calma. Un poco de mi cuerpo se queda en ella. Un poco de mi alma se queda en ella. Un poco de mi pasado, de mi presente y de mi futuro se queda en ella.    MI cama no emite juicios. A veces puede hacer ruidos. A veces no la siento. A veces mi cama me escucha mientras el silencio del universo no me deja dormir con sus frecuencias y notas musicales extrañas. A veces el tiempo y el espacio se confunden en mi cama.      ...

Micro Cuentos / 28 / El Reloj Antiguo

Imagen
 

Historias Asombrosas / 03 / El Microondas

Imagen
  No me gustaba arrendar lugares. Aunque siempre tenía la posibilidad de hablar con los dueños mi paranoia indicaba que algo podría haber pasado en dichos lugares. Es más pensaba; “los dueños que arriendan esconden secretos acerca de la verdadera historia de sus propias casas” Pero no les importaba. La idea era ganar. A costa de todo. No importando ni menos respetando las paredes que podrían haber visto desde el nacimiento de un genio hasta el más macabro de los asesinatos. El costo de este departamento era ridículamente bajo. De ahí mis dudas. Estaba bien ubicado. A metros del tren subterráneo y a una cuadra de la locomoción colectiva. El departamento era grande. Tres piezas, tres baños, una sala- comedor de veinte metros cuadrados, lavandería, décimo piso. En total el departamento era de trescientos metros cuadrados. El precio: doscientos dólares mensuales. Y la duda siempre estaba presente. Pero no tenía otra opción. Y no estaba equivocado. A dos días de estar en mi nuevo ...

Micro Cuentos / 27 / Besos En Cuotas y A Largo Plazo

Imagen
 

Historias Asombrosas / 02 / El Ultimo guardián

Imagen
  Abnegación Renuncia voluntaria de los propios intereses, deseos o incluso la propia vida en beneficio de otros o de una causa mayor. Implica un sacrificio personal, a menudo considerado una virtud, que puede surgir de motivos altruistas, religiosos o morales. El ultimo guardián. Minutos antes del amanecer, cuando las sombras danzan aun como espectros sobre ruinas, recibí inesperadamente una carta. Lo asombroso fue el servicio de correos funcionando a esa hora de la madrugada. El cartero, un hombre lánguido, sin habla, que solo estiro su mano para entregarme el documento, rápidamente desapareció de mi vista. Abrí la carta con ciertos sellos muy extraños que desconocía. Parecían salidos de un juego de mesa para niños sobre aventuras. La carta estaba escrita en un dialecto extraño, una mezcla de latín y lenguaje gutural que se rumoreaba aun hablarse en las criptas sumergidas bajo el atlántico.  La misiva venia firmada únicamente con un símbolo: un ojo negro rodeado por tentácul...

Micro Cuentos / 26 / El buzón Sin Cartas

Imagen
 

HIstorias Asombrosas / 01 / El Rostro De Lo Que Nunca Fue

Imagen
  “Aberración” Actuación antinatural del ser humano     El Rostro de lo que nunca fue   Nunca había contado esto, solo lo hare ahora – a las puertas de mi internación final en la clínica de salud mental – porque tengo la valentía de hacerlo.  Y señalo valentía porque no me interesa pasar por loco más bien me interesa pasar por honesto y sincero víctima de un hecho que aún le busco explicación.  Además, que pienso que es el momento exacto porque  será justo esa “valentía” la que dormirá entre los tratamientos de la clínica de salud mental. Y ni hablar de la desaparición de mi voluntad.  Lo que vi en esa casa abandonada jamás debería ser conocido por ningún hombre cuerdo de la sociedad. Y no lo vi por curioso sino que porque mi trabajo justamente guarda relación con la comprensión del comportamiento humano. Tenía que estar ahí. Pero todos los días le ruego a dios jamás haber estado en ese lugar. Pero lo hecho, hecho está.  ...

Cartas A Dios / XIV / ¿Dónde esta el algoritmo humano?

Imagen
  Querido Dios: Es con mano temblorosa que me atrevo a escribirte desde mi rincón olvidado de una ciudad sin rostro, donde ya no resuena la risa humana ni el murmullo casual de encuentros. En esta era congelada en el algoritmo, me encuentro solo – aterradoramente solo-, aunque rodeado de pantallas que parpadean como ojos de muertos. ¿Fue tu voluntad que nos deslizáramos, generación tras generación, hacia una oscuridad sin carne, ni calor, hacia la sustitución de la mirada por el icono, de la voz por la notificación, del tacto por clic frío de una máquina que no duerme?  Todo contacto humano se ha vuelto remoto, simulado, filtrado por redes sociales e invisibles que nos prometen conexión, pero nos entregan encierro en nuestra jaula del alma. Desde muy temprano las calles están vacías, las plazas sin vida, y las voces se hacen eco solo en cámaras virtuales donde nadie se toca, nadie respira el aliento del otro, nadie tiembla ante el roce de una piel que no es la suya. ...

Micro Cuentos / 25 / El Ascensor

Imagen
 

El Susurro Del Alma: El Eco De Un Buen Padre.

Imagen
  Don Ernesto era un hombre sencillo. Había pasado la mayor parte de su vida trabajando como mecánico en un taller perdido entre las callejuelas de un barrio pobre. Su mayor tesoro era su hijo: Julián, un joven de 17 años con una mente brillante y un corazón limpio, que soñaba con ser ingeniero y construir puentes por el mundo. Pero el taller no daba mucho. El dinero nunca alcanzaba, y cuando a su esposa la enfermedad la fue apagando lentamente, don Ernesto hizo lo que muchos hombres desesperados hacen: pidió ayuda a la gente equivocada. Un dia, sin más opción, acepto un préstamo de una organización mafiosa local, “la hermandad”, para pagar tratamientos y comida. Sabía que no era un juego limpio. Sabía que, una vez dentro, era difícil salir. Pero su esposa vivió seis meses más gracias a eso. Cuando ella murió, sin embargo, la deuda no murió. Pasaron los años, y la hermandad empezó a apretar, a amenazar a don Ernesto. Don Ernesto se convirtió en su informante y cómplice ocas...

Micro Cuentos / 24 / La Silla Del Parque

Imagen
 

Cartas a Dios / XIII / Conciencia; ¿Sigues ahí?

Imagen
  Querido Dios:   Perdóname si empiezo sin mayúsculas solemnes que se te deben, sin incienso, sin rezos, sin aleluyas. No es rebeldía. Es cansancio. O tristeza tal vez. O decepción pero que no alcanza a ser desesperanza. Hoy te escribo no para pedirte milagros – nunca lo hecho-, ni para agradecerte por los hermosos atardeceres – que a veces ya nadie los ve-. Te escribo porque hay algo que me duele como si lo llevara en el pecho desde hace siglos: la costumbre que tenemos de mirar la violencia y /o salimos corriendo o no hacemos nada. Entiendo que son justamente mecanismos humanos ante cualquier amenaza pero falta el más importante: enfrentar la violencia. Hoy alguien pateó a otro en la calle. Lo tiraron al piso. La sangre le mancho la camisa como si fuera un tajo en la dignidad de todos. Alguien gritó, muchos filmaron con el celular, muchos estaban llenos de coraje. El pateado era supuestamente un ladrón. Le robo a alguien en el transporte público. Lo atraparon. Pero l...